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No publico, pero existo

Una red más compleja

Puedo decir que conozco internet desde sus comienzos, digamos, antes de las redes sociales. Era una red un poco más compleja porque no estaba aún diseñada para ser accesible del todo. La usabilidad y la accesibilidad fueron aspectos que se plantearon después.

En esos inicios existían muchos servicios que han sobrevivido, algunos han desaparecido y otros han evolucionado a tal nivel que casi que dejaron atrás su esencia inicial. Todo esto no es malo y como alguien que ha vivido y disfrutado de esos servicios, creo que la cosa no ha ido mal. Algunas cositas se echan de menos, por ejemplo las salas de chat, el mítico IRC y otros sistemas. Te permitían descubrir personas al otro lado de la pantalla que a veces estaban en tu misma ciudad y otras veces al otro lado del mundo. Recuerdo esperar a amigos en otros husos horarios que llegaban cuando para mí ya era casi de madrugada, y sin que decir de que era cuando podías conectar en los tiempos de los módems.

Una red más social

Escuchando el podcast «mi año favorito«, que trajeron a David Pastor Vico, y aunque no lo cito exactamente, sí que podemos decir que esa red en esos momentos era algo más social de lo que son ahora las plataformas y redes sociales, simplemente porque las formas de cómo nos relacionamos eran muy similares a las que tendríamos en el mundo real.

Gente que se encuentra en un lugar, descubre personas con intereses comunes o no, y que al final entablan relaciones donde se puede compartir cualquier cosa, tal como hacemos en persona. Y si un día no te conectabas o no coincidías, no pasaba nada, era como cuando bajabas al parque y faltaba alguno. Eso sí que lo echo de menos, pero porque si alguien faltaba más de lo normal, sí que le buscabas por otro camino para saber si estaba bien, y seguía siendo algo más tangible.

Estoy de oyente

He estado y estoy en casi todas las plataformas que existen, pero como suelo decir, estoy de oyente. En su momento, cuando todo empezaba, sí que seguía el ritmo: publicaciones, comentarios, etiquetados, y todas las formas de interactuar que se han ido inventando. Y luego lo fui dejando poco a poco hasta al nivel que estoy ahora. Incluso he cerrado las cuentas alguna vez, pero he vuelto a abrirlas principalmente para seguir en contacto con gente que me interesa. Pero siempre he echado en falta algo más interpersonal. El uso en general se ha convertido en publicar para que lo vean los demás, y aunque se valore y se promocione la interacción, no va más allá de los “likes” y algún comentario corto, normalmente un refuerzo positivo, en principio para hacerse notar, pero sin realmente hacer crítica de lo que se ha publicado.

Mi experiencia como docente y el silencio en redes

Soy docente, entre otras cosas, de fotografía. Empecé por mi cuenta, y luego por contactos terminé dando cursos para una tienda de fotografía durante 5 años. En su momento, puedo decir que me aproveché de las redes sociales. Publicaba los cursos y casi sin problema los llenaba, incluso en otras ciudades. Y en esa época me di a conocer en el ámbito de la fotografía en mi ciudad y en la isla entera.

Luego, un poco más adelante, fui padre y por muchas razones me tomé un descanso del mundo de la fotografía, o por lo menos al nivel que estaba. Digamos que volví a ser un aficionado, y desaparecí del mundo de las redes sociales. Dejé de publicar los cursos, de poner mis fotos, de contar cosas. Y podría decir que prácticamente nadie me preguntó si estaba bien, o buscaron contactarme por otro camino.

Hace poco se organizaron una serie de eventos por el 50 aniversario de la tienda, y me reencontré con antiguos alumnos y compañeros fotógrafos. Y todos me preguntaron qué había pasado, en qué estaba trabajando, si iba a volver a dar cursos, etc. Y eso que a casi todos los tengo localizados por alguna de las redes sociales donde estoy. Pero como no publicaba nada, había desaparecido. Y en cierto modo lo entiendo, pero sí que me doy cuenta de lo triste que es el sistema. No hay relaciones interpersonales, solo son ruidos que emites y que a veces recibes ecos, pero si te quedas callado no existes.

No doy más la lata. Estas publicaciones son un ejercicio para sacar pensamientos. Y si lo has leído hasta el final, que sepas que no paro de hacer cosas, lo que pasa es que disfruto más haciéndolas que compartiéndolas.

About The Author

Autor

cesgon@gmail.com
Desde muy joven soy un entusiasta de las nuevas tecnologías y siempre he querido saber en la medida de lo posible como funcionan las cosas, por lo que me encanta reparar y trabajar con cualquier tipo de aparato, con el tiempo me he dado cuenta de que no solo la tecnología me gusta y he incursionado en otras áreas, siendo muy gratificante ver como se integran la tecnología, con las manualidades y en general como tener hobbies no es solo ocupar el tiempo libre sino aprender y compartir nuevas habilidades.

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marzo 12, 2020